La gestión informal: un obstáculo silencioso en negocios en crecimiento

Sistemas | 23 de julio de 2025

Es habitual que los negocios en sus primeras etapas se apoyen en herramientas simples para operar: hojas de cálculo, sistemas básicos de facturación y seguimiento manual de stock. Este enfoque, aunque válido en un contexto de baja complejidad, empieza a presentar riesgos serios a medida que el negocio crece. En esta publicación, abordamos por qué muchas empresas consolidadas continúan utilizando estructuras pensadas para otra etapa, y cómo esto puede frenar el crecimiento, comprometer la rentabilidad y limitar la capacidad de tomar decisiones estratégicas.

1. La estructura operativa y su relación con el tamaño del negocio

Cuando una empresa escala en ventas, empleados o canales de comercialización, también debe escalar su capacidad de gestión.

Sin embargo, muchos negocios que hoy ya tienen un volumen considerable siguen funcionando con herramientas pensadas para una lógica de autoempleo o gestión unipersonal. Esto genera desajustes cada vez más difíciles de sostener:

  • Datos dispersos en múltiples planillas o documentos
  • Control de stock basado en conteo visual o memoria
  • Reportes financieros elaborados manualmente
  • Procesos de compra definidos “por experiencia”

Estos mecanismos pueden funcionar en entornos pequeños, pero se convierten en cuellos de botella en estructuras más grandes.

2. La dependencia del conocimiento tácito

Una de las características más frecuentes en empresas que no evolucionaron su sistema de gestión es la fuerte dependencia del dueño o de un empleado clave que "sabe cómo se hacen las cosas".

Esto trae consecuencias operativas y estratégicas:

  • Dificultad para delegar tareas
  • Imposibilidad de auditar procesos
  • Desorden ante ausencias o rotación de personal
  • Lentitud para responder a cambios del mercado

En resumen, se genera una fragilidad estructural que limita la sostenibilidad del negocio.

3. El mito de la eficiencia basada en Excel

Excel y herramientas similares son extremadamente útiles para tareas específicas, pero no están diseñadas para funcionar como sistema de gestión central.

Su uso como herramienta principal implica:

  • Inexistencia de trazabilidad de cambios
  • Ausencia de flujos de trabajo o roles por usuario
  • Riesgo alto de errores humanos
  • Dependencia de archivos locales o sincronización manual

A medida que la empresa crece, el costo de sostener esta forma de trabajo se vuelve cada vez mayor, no sólo en términos económicos, sino también en términos de tiempo y oportunidad.

4. ¿Por qué se posterga la decisión de cambio?

La mayoría de las empresas que reconocen estas dificultades no las niegan, pero sí las postergan. Los motivos suelen repetirse:

  • “No tengo tiempo para implementar algo nuevo”
  • “No quiero capacitar a todo el equipo desde cero”
  • “Ya conozco cómo funciona lo que tengo”
  • “Temo que un sistema nuevo no se adapte a mí”

El problema de fondo es que se percibe el cambio como un proyecto “extra”, cuando en realidad se trata de una mejora sobre el sistema actual que permite liberar tiempo y reducir errores.

5. El costo oculto de no avanzar

Sostener un sistema obsoleto puede parecer “más económico”, pero tiene costos difíciles de cuantificar:

  • Horas perdidas preparando información
  • Oportunidades de venta desaprovechadas
  • Decisiones tomadas con datos desactualizados
  • Problemas de stock o logística no detectados a tiempo
  • Pérdida de visión estratégica por exceso de tareas operativas

A largo plazo, la falta de estructura limita la capacidad de innovar, escalar y responder al mercado con agilidad.

6. ¿Cuál es la alternativa?

La implementación de un sistema ERP adaptado a la realidad de cada empresa permite:

  • Centralizar información en un solo lugar
  • Acceder a reportes y tableros en tiempo real
  • Controlar stock, cuentas corrientes y ventas con trazabilidad
  • Definir flujos de trabajo para cada rol
  • Integrar canales de venta, tiendas online, marketplaces, etc.

Además, no todas las implementaciones requieren cambios drásticos. En muchos casos, se puede migrar progresivamente, comenzando con los módulos más críticos y sumando otros en etapas posteriores.

7. La importancia de un diagnóstico previo

Antes de decidir implementar un nuevo sistema, es recomendable realizar un análisis del estado actual de la gestión:

  • ¿Qué procesos están resueltos?
  • ¿Cuáles generan ineficiencias?
  • ¿Qué sistemas se están utilizando?
  • ¿Qué herramientas podrían integrarse?

Este diagnóstico permite tomar decisiones informadas y evitar errores costosos por elegir un sistema inadecuado o implementarlo de forma desordenada.

8. Conclusión

Muchas empresas que hoy facturan, contratan y venden online, lo hacen con la misma lógica operativa que cuando eran un emprendimiento pequeño. Y aunque los resultados puedan seguir siendo positivos, el modelo de gestión se convierte en el principal factor de riesgo cuando el negocio crece.

Modernizar la forma de gestionar no es solo una mejora técnica: es una condición necesaria para sostener el crecimiento, proteger la rentabilidad y profesionalizar la empresa.

Próximo paso sugerido

En lugar de seguir postergando una decisión importante, muchas empresas están comenzando por un paso simple: una auditoría gratuita de su sistema actual.

Esto les permite detectar mejoras posibles, conocer herramientas disponibles y planificar su implementación con orden, sin frenar el negocio.

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